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Las virtudes terapéuticas de la uva.

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río.

Coordinador de Medicina Ortomolecular del Centro de Estudios de Medicina Integradora de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

La uva pertenece a la familia de las Ampelidáceas, a la especie Vitis vinifera y se conoce como Vid.
Existen en el mundo unas 3,000 especies cultivadas de vides, que producen uno de los frutos más medicinales que se conocen. Todas las civilizaciones antiguas del área mediterránea conocían la vid y la utilizaban ampliamente. Tanto el fruto como las hijas y la savia de esta noble planta, poseen propiedades medicinales y constituyen un excelente alimento-medicamento. El zumo de la uva es rico en substancias de elevado valor biológico: azúcares de gran valor nutritivo, proteínas, vitaminas y minerales. El zumo de uva es alimento y medicina.
Es originaria de Asia menor y ampliamente difundida por todos los países mediterráneos, donde pueden encontrarse plantas silvestres. Actualmente se cultiva en los 5 continentes.
Es un arbusto trepador de la familia de las Vitáceas, con flores de pequeño tamaño agrupadas en racimos compuestos. Los frutos, los granos de uva son unas bayas de color negro o verdoso que contienen de una a 4 semillas leñosas.
De la uva, se usan las hojas, la savia, las bayas y las semillas.
Todas las partes de la vid poseen interesantes propiedades medicinales. Las hojas, especialmente de la vid roja, contienen taninos de efecto astringente y abundantes flavonoides y pigmentos antociánicos que le confieren acción protectora sobre los capilares sanguíneos y una acción hemostática.
Las uvas contienen un 16 % de azúcares, hasta 1 % de proteínas (10 gramos por kilo); lípidos, vitaminas A, complejo B, sales minerales, especialmente potasio y de hierro, ácidos orgánicos y pigmentos. Poseen propiedades tonificantes, descongestivas, laxantes, depurativas y antianémicas.
Las semillas de la uva contienen ácidos grasos poliinsaturados, útiles en el tratamiento del exceso de colesterol. Se emplean en forma de aceite.
El extracto de semillas de uva contiene bioflavonoides. Así que antes de hablar más específicamente sobre el extracto de semillas de uva en sí, me referiré primero a lo que son los bioflavonoides.
Los bioflavonoides, a veces también son conocidos como la vitamina P, son solubles en agua y están compuestos de citrina, rutina, hesperidina, lo mismo que flavonas y flavonoles. Generalmente se miden en miligramos. Estos bioflavonoides son necesarios para la absorción apropiada de la vitamina C. Los flavonoides son también unas substancias que proveen ese color amarillo y anaranjado a los alimentos cítricos.
Algunos científicos también los llaman el factor de la permeabilidad capilar. Una de sus principales funciones es aumentar la fuerza capilar. Otra de las características de los bioflavonoides es que ayudan a la vitamina C a conservar sano al tejido conectivo. Hasta el momento no se les conoce ninguna toxicidad.
Estos bioflavonoides previenen que la vitamina C sea destruida por la oxidación. También fortalecen las paredes de los capilares, por lo que previenen los moretes. Por otro lado, los bioflavonoides ayudan a formar una buena resistencia inmunológica contra las infecciones.
Como ya lo mencioné, los bioflavonoides aumentan la efectividad de la vitamina C y hemos visto que ayudan en el tratamiento del edema y los mareos debidos a algún padecimiento del oído interno.
El término picnogenoles en realidad describe un complejo entero de flavonoides de plantas (proantocianidinas), todos ellos con una excepcional actividad antioxidante. Estos compuestos se encuentran en varias plantas incluyendo el extracto de semillas de uva, corteza de árbol de limón, cacahuates, piel de cítricos y arándanos. Ambos, la semilla de uva y la corteza de pino son excelentes fuentes de proantocianidinas. Algunos estudios indican que el extracto de semilla de uva puede ser más potente y efectivo puesto que contiene formas químicas de proantocianidinas no presentes en los extractos de corteza de pino.
También es más económico extraer estos compuestos de semillas de uva que de la corteza de pino. Pero independientemente de la fuente, estos antioxidantes protectores pueden usarse para mantener una buena salud y prevenir el daño producido por los radicales libres.
Ahora bien, el extracto de semillas de uva es una fuente superior de proantocianidinas. Esta es una clase especial de bioflavonoides que posee enormes propiedades antioxidantes. Durante varios años, aquellas personas que pudieron pagar el precio caro de los complementos de picnogenol, han conseguido una gran protección antioxidante contra los dañinos radicales libres.
El picnogenol (marca comercial) es un extracto de la corteza de pino que contiene 85 % de proantocianidinas. Por otra parte, el extracto de semillas de uva contiene 95 % de proantocianidinas y es mucho más accesible al público en general que el antes mencionado.
Ambos, el extracto de pino y el extracto de semillas de uva fueron desarrollados por el mismo investigador, el Prof. J. Masquelier de Bordeaux, France. Patentó el extracto de semillas de uva en 1986, como una extensión de su patente del extracto de la corteza de pino de 1951. Fue el propio Prof. Masquelier quien le puso el nombre de Picnogenol a esta clase química, los flavan-3-oles, pero su primera fuente de las proantocianidianas, realmente fueron los cacahuates desde 1948.
El Prof. Masquelier hizo estudios clínicos así como estudios extensivos analíticos, de biodisponibilidad, de toxicología y farmacológicos. El mismo ha aseverado en sus escritos que por razones prácticas, usó el extracto de semillas de uva para todos estos estudios. Por lo cual, podemos afirmar que gramo por gramo, el extracto de semillas de uva tiene más proantocianidinas.
Hoy día podemos afirmar que el análisis de cromatografía líquida de alto rendimiento de ambos extractos estandarizados, ha revelado que el extracto de semillas de uva tiene un contenido más alto de proantocianidinas (mínimo 92 %) que el extracto de corteza de pino (mínimo 85 %). El extracto de semillas de uva también tiene un contenido más alto de esteres de proantocianidinas gálicas, las cuales según el Prof. Masquelier le dan superioridad en su poder antioxidante sobre el extracto de corteza de pino.
Las proantocianidinas del extracto de semilla de uva han sido investigadas clínicamente en varios países de Europa Occidental. Bombardelli y Morazzoni (1993) resumieron 6 estudios clínicos hechos con proantocianidinas de semillas de uva, todos doble-ciego. Por otro lado, Largue y colaboradores (1981) reportaron lo mismo en un estudio abierto y en otro estudio doble-ciego
Existen rumores de que los extractos de corteza de pino tienen constituyentes químicos adicionales que les dan alguna potencia mágica superior sobre los extractos de semillas de uva. Pues bien, todos estos rumores son sencillamente infundados.
Por definición, podemos afirmar que los principios activos de estos extractos son las proantocianidinas. Con respecto a la potencia antioxidante contra el radical superóxido y contra la peroxidación lipídica, el extracto de semillas de uva se encontró superior al extracto de corteza de pino, según un reporte (MT Meunier et al. 1989, Plantes Medicinales et Phytotherapie 23, 267).
En pocas palabras se puede concluir que los extractos de semillas de uva son más fuertes, están mejor documentados en relación a la seguridad y la biodisponibilidad y han sido adecuadamente estudiados clínicamente.
Como un resumen, el cual en realidad es difícil de realizar, la gente de saber que las proantocianidinas son substancias antioxidantes potentes, naturales e hipoalergénicas. Al mismo tiempo son un complejo bioflavonoide altamente biodisponible que es rápidamente absorbido y distribuido a través de todo el cuerpo en pocos minutos.
Se ha descubierto que las proantocianidinas tienen 50 veces más capacidad antioxidante que la vitamina E y 20 veces más actividad antioxidante que la vitamina C, a la cual ayudan a aumentar su efectividad y actúan como transportadores y restauradores de la vitamina C oxidada al trabajar con el glutatión.
Las proantocianidinas también ejercen una poderosa protección en contra de los radicales libres en el cerebro y en los nervios espinales.
En relación al envejecimiento, las proantocianidinas tienen la capacidad de prevenir y eliminar la formación de lipofuscina en el corazón y en el cerebro. También se enlazan a las fibras de colágeno aumentando su elasticidad y la flexibilidad en los músculos, los tendones y los ligamentos.
Otro interesante efecto de las proantocianidinas es que actúan como un relajante del músculo liso de los vasos sanguíneos.