Tratamiento no quirúrgico del Síndrome del Túnel
Carpiano.
Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río.
Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.
Hay decenas de millones de personas afectadas en todo el mundo, por el Síndrome del Túnel
Carpiano que se caracteriza por dolor y parestesias, flexión dañada del dedo, edema de los dedos y debilidad para apretar con la mano. La inmensa mayoría de las personas diagnosticadas con este problema médico, están involucradas en alguna clase de tarea repetitiva en el área de trabajo, involucrando el uso de las manos o de los dedos.
Los individuos que más frecuentemente sufren de este padecimiento son los operadores de computadoras, meseros, músicos, estilistas de pelo, mecanógrafas, carniceros, trabajadores de la construcción e interpretadores del lenguaje con señas.
Al Síndrome del Túnel Carpiano, también se le conoce como Alteración traumática acumulativa, lesión motora repetitiva o Neuritis ocupacional. Fue descrita por primera vez en 1854 por Sir James Paget como una compresión del nervio mediano.
Entre las pruebas clínicas más sencillas para diagnosticar este problema, se encuentran, la prueba de flexión de la muñeca o Prueba de Phalen y la prueba de percusión del nervio mediano o prueba de Tinel.
Si los métodos terapéuticos conservadores, tales como los antiinflamatorios, terapia de rehabilitación, etc. fallan, entonces se recomienda la cirugía para liberar al nervio atrapado.
Mientras que los medicamentos y la cirugía pueden a veces ser necesarios, muchas veces este síndrome puede ser tratado exitosamente con complementos nutricionales sencillos.
Desde hace algún tiempo se sabe que el 85 % de los pacientes responden favorablemente con una dosis adecuada que va de los 50 a los 200 mg de vitamina B-6 administrada diariamente (Ellis JM, Folkers, K, Clinical aspects of treatment of
carpiano tunnel syndrome with vitamin B-6. Ann NY Acad Sci 585: 302-20, 1990). En los estudios clínicos que hemos realizado, hemos notado que la mejoría se presenta en las primeras semanas. La mayoría de los pacientes se curan entre las 10 y las 12 semanas.
Se sabe que actualmente, en nuestra sociedad, la ingesta de vitamina B-6 es casi siempre inadecuada (Rall, L., Meydani, S., Vitamin B-6 and immune competence. Nutr Rev 51:217-25, 1993). Varios investigadores hemos encontrado que los pacientes con este Síndrome del Túnel
Carpiano son deficientes en vitamina B-6 (Ellis, J., et al. Therapy with vitamin B-6 with and without surgery for treatment of patients having the idiopathic
carpiano tunnel syndrome. Res. Comm. Chem. Pathol. Pharmacol. 33(2): 331, 1981).
La evidencia terapéutica ha sido tan real que una revista médica ortodoxa reportó sobre un estudio clínico donde se confirmó este efecto curativo de esta vitamina. Se pudo objetivamente demostrar la diferencia en los niveles séricos comparados entre un grupo de individuos sanos con los niveles séricos de un grupo de pacientes. Los niveles fueron 2 veces y media más bajos en las personas que sufrían del síndrome del Túnel
Carpiano, lo cual es estadísticamente importante (Fuhr, JE. Et al., Vitamin B-6 levels in patients with
carpiano tunnel syndrome. Arch. Surg. 124:1329-30, 1989).
A través de los diferentes estudios, se ha visto que los individuos que responden con evidencia objetiva de curación, tienen una real deficiencia de esta vitamina junto con cambios verdaderos de una neuropatía (Byers, CM. Et al., Vitamin B-6 metabolism and
carpiano tunnel syndrome with and without peripheral neuropathy. Arch Phys Med Rehabil 65(11):712-16, 1984). Por otro lado, aquellos que no respondieron con una mejoría objetiva, experimentaron alivio del dolor debido al efecto anti-nociceptivo de este nutriente (Bernstein AL., Vitamin B-6 in Neurology. Ann NY Acad Sci 585:250-60, 1990).
Los avances de la farmacología nos han confirmado que la habilidad del hígado para fosforilar a la vitamina B-6 es limitada. Por eso, cuando se excede en la capacidad del hígado, los niveles séricos de la vitamina B-6 se elevan enormemente pudiendo llegar a causar el efecto contrario.
El síndrome del túnel carpiano también puede deberse a una deficiencia de riboflavina. Después de la conversión de la vitamina B-6 en fosfato-5-piridoxal, se requiere de una enzima dependiente de la riboflavina para activar a esta vitamina. Así que una deficiencia de riboflavina puede resultar en una inadecuada actividad de la vitamina B-6, aún cuando la ingesta dietética de la vitamina B-6 sea adecuada (Folkers K., Ellis J. Successful therapy with vitamin B-6 and riboflavin of the
carpiano tunnel syndrome and need for determination of the RDA´s for vitamins B-6 and riboflavin for disease states. Ann NY Acad Sci 585: 295-301, 1990). Esto nos hace recordar que en algunas ocasiones es necesario la prescripción de complejo de vitamina B, en lugar de una sola vitamina de este grupo (Sauberlich HE. Interactions of thiamine, riboflavin and other B-vitamins. Ann NY Acad Sci 355:80-97, 1980).