Los efectos farmacológicos del Shiitake

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.


Shiitake es un nombre japonés derivado de take, hongo y shii una clase de árbol de castaño (castanopsis cuspidata) donde se encontró que crecía comúnmente este hongo en Japón. (K. Mori, Mushrooms As Health Foods (Tokyo: Japan Publications, 1974), 24-26).

El legado del shiitake visto como una planta alimenticia importante fue promovido por el botánico inglés Miles Joseph Berkeley (1803-1889). Él se aseguró de que la gente con el tiempo notara sus delicias cuando lo nombró Lentinus edodes, el Latin edades significa comestible (British Columbia Ministry of Agriculture, Chinese Mushroom Feasibility Study, Project No. 271043 Vancouver, B.C., 1979).. Recientemente el nombre en latín del shiitake se cambió al de Lentinula edodes, pero eso no afectó su atracción. Después del hongo de mesa común (Agaricus bisporus), el shiitake es el más popular y el más cultivado de todos los hongos exóticos en el mundo entero (W. M. Breene, “Nutritional and Medicinal Value of Speciality Mushrooms,” Journal of Food Protection 53, 1990: 883—94.). Fresco o seco, en aderezo, salsas, sopas, noodles, bebidas carbonatadas, complementos nutricionales y dulces, el shiitake tiene casi tantos usos en la dieta Oriental como los jitomates tienen en el Occidente.

El Shiitake es una buena fuente de proteína, potasio e incluyendo el tallo, es una buena fuente de zinc que es un importante mineral para el funcionamiento del sistema inmunológico. También es una fuente rica de carbohidratos complejos llamados polisacáridos y contiene más de uno que se sabe que estimula al sistema de inmunológico.

El Shiitake contiene todos los aminoácidos esenciales que requerimos en nuestra dieta. Se ha demostrado que contiene cantidades generosas de lisina y leucina. Estos hongos tienen niveles más altos de aminoácidos esenciales que el frijol de soya, otro tipo de frijoles y el maíz. Sus niveles de contenido de aminoácidos esenciales es casi tan alto como el de la leche. Los aminoácidos forman casi el 14 % del peso del hongo del Shiitake seco. Es bajo en contenido de calorías. Es más alto en vitamina D que la mayoría de los alimentos. Esto es muy importante especialmente para los vegetarianos puesto que un número de estudios los han encontrado deficientes en vitamina D. (P. Millet et al. “Nutrient Intake and vitamin Status of healthy french vegetarians and non-vegetarians. Am J. of Nutrition 50, 1989:718-727 )

En China, el Shiitake se llama Hisang Ku, lo que significa “hongo fragantes”, un nombre que le queda bien por su olor como a caramelo. El cultivo de Shiitake emplea aserrín de madera dura o el método más lento y tradicional de inocular troncos de madera dura.

En la medicina folclórica oriental, el shiitake es un alimento que activa la sangre. Tan sencillo como se oye, el hongo se usa para muchos problemas de salud. Está indicado en los tratamientos folclóricos de resfriados, varicela, bronquitis, dolor de estómago, cefalea, debilidad y hasta en envenenamiento por hongos (B. Liu and Y.-S. Bau, Fungi Pharmacopoeia (Sinica) (Oakland, Calif.: Kinoko Company, 1980), 105—9).

Hay estudios que han demostrado su efecto para mejorar la belleza de la piel (F. Mayuzumi et al., “Bath Preparations Containing Mushroom Polysaccharides,”
Japanese Patent 61,129,113, June 17,1986, in Chemical Abstracts 105(1986):
361 (CA. 105: 158629h).) y también estas pruebas clínicas han demostrado su eficacia en el tratamiento del acné (Noda Shokkin Kogyo K. K., “Therapeutic Agents for Skin Diseases,” Japanese Patent 58,180,428, October 21, 1983, in Chemical Abstracts 100 (1984): 351 (C.A. 100: 33273c).
La historia nos indica que los emperadores de China comían el hongo en grandes cantidades para retrasar el surgimiento del envejecimiento (N. Claydon, “Secondary Metabolic Products of Selected Agarics,” in Develop¬mental Biology of Higher Fungi, symposium of the British Mycological Society, University of Manchester, April 1984, eds., D. Moore et al. (Cambridge: Cam¬bridge University Press, 1985), 561—79). Hoy el Shiitake está entre los alimentos y las medicinas herbolarias en la dieta China ya que los nutriólogos has determinado que es rico en actividad antienvejecimiento. Por esta razón, el Shiitake fue recientemente enlistado por la Academia China de Ciencias Médicas como un candidato promisorio para la investigación dedicada al cuidado del segmento rápidamente creciente de la población China con edades de 60 a más años. Para el año 2025 el número en ese grupo de edad habrá alcanzado un estimado de 208 millones de personas (P.-G. Xiao et al., “Immunological Aspects of Chinese Medicinal Plants As Antiaging Drugs,” Journal of Ethnopharmacology 38 (1993): 167—75).

En China durante la Dinastía Ming (1368-1644 a.C.) el Shiitake ya era reconocido como un alimento medicinal. El Shiitake mejora el ki, cura el resfriado y penetra en el sistema circulatorio sanguineo según una materia médica antigua. El hongo incrementa la fuerza vital, lo cual en la terminología actual significaría que aumenta el vigor (Y. Sugi, Seijikai (Political World), Tokyo, September 1981, 66—68 (in Japanese, translated) o que el Shiitake puede dotar a la gente con fuerza y energía.

En la medicina tradicional China, el Shiitake está categorizado como un alimento que tiene un efecto hacia arriba sobre la energía Yang del cuerpo y corresponde al sabor dulce con energía neutral. El órgano que corresponde al Shiitake es el estómago. Se dice que los alimentos clasificados como dulces actúan en el bazo y el estómago y se usan para disminuir los síntomas agudos y neutralizar las acciones tóxicas de los alimentos. Los alimentos dulces se recomiendan en los casos en los cuales el sistema digestivo está débil. La categoría del movimiento hacia arriba para el Shiitake significa que generalmente se usa para tratar enfermedades de la parte más baja del cuerpo, como en el caso de un prolapso uterino, prolapso del recto, diarrea, etc.

Desde 1966 se han hecho varios estudios en la Universidad de Michigan donde se descubrió que el Shiitake puede producir un nivel altamente importante de protección contra la influenza tipo A. Los virus de la influenza tipo A son los que crean mayores brotes y puede hacerse epidémicos y hasta pandémicos esparciéndose de continente a continente. El Shiitake disminuye hasta el 46 % las lesiones en los pulmones según los resultados de los estudios.

El uso de este hongo para tratar transtornos de hígado es definitivamente más que folclor. El Shiitake acelera el procesamiento del colesterol en el hígado (S. Tokuda et al., “Reducing Mechanism of Plasma Cholesterol by Shii-ta-ke,” in Mushroom Science IX (Part I), proceedings of the Ninth International Scien¬tific Congress on the Cultivation of Edible Fungi, Tokyo, 1974 (Kiryu, Japan:Mushroom Research Institute, 1976), 445—62) y ha demostrado un efecto protector muy importante en los hígados de ratas que han sido sujetas a químicos que dañan el hígado como el acetominofén (V. E. C. Ooi et al., “Protective Effects of Some Edible Mushrooms on Paracetamol¬Induced Liver Injury,” in First International Conference on Mushroom Biology and Mushroom Products, August 23—26, 1993, Hong Kong, Program andAb¬stracts (Hong Kong: Department of Biology, Chinese University of Hong Kong, 1993), abstr. P-2-13: 139). También se ha visto que el extracto de Shiitake provee protección del hepatocito del daño causado por una reacción autoinmune (Y. Mizoguchi et at., “Protection of Liver Cells Against Experimental Damage by Extract of Cultured Lentinus edodes Mycelia (LEM),” Gastroenterologiaiaponica 22 (1987): 459—64) y es muy exitoso en el uso clínico contra la hepatitis B en los seres humanos: todos los pacientes se han curado (H. Amagase, “Treatment of Hepatitis B Patients with Lentinus edodes Myce¬hum,” Excerpta Medica (1987): 316—21).

La Escuela de Medicina de Tohoku en Sendai encontró que el lentinan, un polisacárido derivado del cuerpo frutal del Shiitake, inhibió efectivamente la diabetes mellitus insulino dependiente de desarrollarse en ratones (J. Satoh et at., “Inhibition of Development of Insulin-Dependent (Type I) Diabe¬tes Mellitus in Nonobese Diabetic Mice by TNF and TNF Inducers,” Igaku no Aymumi 147 (1988): 63—64).

El Shiitake inhibe la agregación plaquetaria (Y. Hokama and J. L. R. Y. Hokama, “In Vitro Inhibition of Platelet Aggregation by Low Dalton Compounds from Aqueous Dialysates of Edible Fungi,” Re¬search Communications in Chemical Pathology and Pharmacology 31(1981): 177—80). Al inhibir la agregación plaquetaria, previene los ataques cardiacos.
Desde 1957 se ha notado que los pacientes con enfermedad arterial coronaria tienen eritrocitos agregados y una irrigación sanguinea reducida, especialmente después de una comida alta en grasas (H. I. Bicher and A. M. Beemer, “Induction of lschemic Myocardial Damage by Red Blood Cell Aggregation (Sludge) in the Rabbit,” Journal of Atherosclerosis Research 7 (1967): 409—1 4). En los pacientes con hipertensión arterial, el colesterol LDL hace que las plaquetas sean más pegajosas en paralelo con aumentos en la presión (N. Fetkovska et al., “Low-Density Lipoprotein Enhances Platelet Activation in Parallel with the Height of Blood Pressure,” Journal of Hypertension 6, suppl. 4 (1988): S646—48).
Factores de riesgo arteriales tales como hipertensión, niveles altos de grasa en la sangre y la diabetes están asociados con la impotencia. Cuando 2 o más de estos factores están presentes, se puede sospechar de que hay lesiones arterioescleróticas en las arterias penianas. Se cree que tiene efectos afrodisíacos, lo cual puede deberse al efecto sobre la circulación y al contenido de zinc.
Parte del efecto reductor del colesterol del shiitake es atribuible a la fibra. El contenido total de fibra del hongo seco es de cerca del 37 % al 46 %. De hecho, los hongos son aún mejor fuente de fibra dietética que las verduras silvestres, las cuales tienen en promedio un 27 % de fibra dietética total.
Si las células T son estimuladas eficientemente, podrán activar a los macrófagos. Los polisacáridos en la superficie de las bacterias también activan a los macrófagos y ese un mecanismo de acción en que los hongos que contienen polisacáridos pueden fomentar la respuesta inmunológica, esencialmente al imitar a las células extrañas.

Los hongos Shiitake contienen un tipo de polisacáridos conocidos como beta-glucanos, los cuales son típicos de la clase de inmunoactivos. En una palabra, son inmunoestimulantes (E. J. Lien, “ Fungal Metabolites and Chinese Herbal Medicine As Immuno¬stimulants,” Progress in Drug Research 34 (1990): 395—419).

En el siglo XIV, el médico Chino Wu Rui reportó que el Shiitake es benéfico en el tratamiento de varias formas de malignidad (M. Ueno, ed., Shokumotsu Honzo Bon Taisei, vol. 5 (Kyoto: Rinsen Shoten, 1980), 284—85). En la actualidad, un estudio novedoso realizado en 1969 para el tratamiento de Sarcoma 180, se logró una alta tasa de inhibición del tumor, de entre el 72 al 92 % (T. Ikekawa et al., “Antitumor Activity of Aqueous Extracts of Edible Mush¬rooms,” Cancer Research 29 (1969): 734—35).

Posteriormente se descubrió un polisacárido particular del Shiitake llamado lentinan en relación a Lentinus, el nombre latín o botánico para el género o grupo al que pertenece el Shiitake.

Varios ensayos han demostrado que el shiitake tiene diferentes efectos según la dosis. Eso nos hace pensar que el efecto de este hongo no es tanto citotóxico sino inmunológico (G. Chihara et al., “Fractionation and Purification of the Polysaccharides with Marked Antitumor Activity, Especially Lentinan, from Lentinus edodes (Berk.) Sing. (An Edible Mushroom),” Cancer Research 30 (1970): 2776—81).

Además de activar a los macrófagos, el Shiitake también estimula a las células asesinas naturales (NK) (J. E. Byram et al., “Potentiation of Schistosome Granuloma Formation,” Ameri¬can Journal of Pathology 94(1979): 201—22) un tipo de células inmunológicas que juega un papel crítico en la destrucción de tumores y virus. Estas células asesinas naturales usan una enzima llamada perforina. La perforina hace agujeros en la membrana externa de las células enemigas, causándoles fugas y con el tiempo la muerte (J. D.-E. Young and Z. A. Cohn, “How Killer Cells Kill,” Scientific American (January 1988): 38—44).

Como sabemos, los medicamentos convencionales tienen efectos adversos. En el caso del Shiitake, puedo afirmar que no hay efectos adversos causados por la ingesta de este hongo; y cuando los hay, son raros, ligeros y transitorios ( T. Taguchi et al., “Cooperative Phase Studies of Lentinan,” in Current Chemo¬therapy and Immunotherapy, vol. 2, eds., P. Perti and G. G. Grassi (Washing¬ton, D.C.: American Society for Microbiology, 1982), 1210—11).

Según los conocimientos más recientes de genética, ahora sabemos que todos los mediadores inmunológicos (IL-1, TNF, IL-2, interferón) están regulados genéticamente. Los polisacáridos del Shiitake actúan sobre un gen conocido como Ltn-2 (Y. Y. Maeda et aI., “Genetic Control of the Expression of Two Biological Activi¬ties of an Antitumor Polysaccharide, Lentinan,” international Journal of Immunopharmacology 13 (1991): 977—86).

Otro efecto demostrado del Shiitake es que acelera la formación de hueso en animales con huesos dañados (A. Saito, “Pharmaceuticals Containing Lentinan for Treatment of Bone Dam¬age,” Japanese Patent 63 17,828, January 25, 1988, in Chemical Abstracts 109 (1988): 395 (C.A. 101: 176355c).

Hemos utilizado el Shiitake en una diversidad de enfermedades, incluyendo la tuberculosis pulmonar.

Hay muchos casos documentados en los que se ha verificado que el Shiitake reduce enormemente los efectos colaterales de la quimio y la radioterapia en los pacientes con cáncer (E. J. Lien, “The Use of Chinese Herbal Medicine in Cancer Prevention and Chemotherapy: A Survey,” Oriental Healing Arts Bulletin 13 (1988): 59—68)

Algo muy interesante es que el Shiitake puede ser una medida preventiva en reducir el daño cromosómico producido por medicamentos anticáncer, el cual, en algunas ocasiones no lleva a más tumores (J. Hasegawa et al., “Inhibition of Mitomycin C-Induced Sister-Chromatid Ex¬changes in Mouse Bone Marrow Cells by the Immunopotentiators Krestin and Lentinan,” Mutation Research 226 (1989): 9—12).

El Shiitake se unió a la guerra contra el SIDA en 1983 cuando el lentinan demostró ser exitoso en el tratamiento de un paciente con SIDA en Japón (1), tan exitoso que el paciente ya no tenía la enfermedad. Sus lecturas de HIV-positivo desaparecieron gradualmente en forma directa y paralela con un junto de anormalidades hasta que todo regresó a lo normal. Parece que pocas personas fuera de los investigadores del SIDA saben acerca del caso. Este caso fue presentado en 1985 durante la Tercer Conferencia Internacional en Inmunofarmacología en Florencia, Italia. El lentinan es compuesto promisorio especialmente en estimular y restaurar a las células T-ayudantes. El lentinan del Shiitake se clasifica como el primer medicamento inmunológico documentado para incrementar la capacidad asesina de las células de las células T al restaurar la función de las células T ayudantes.
Uno de los compuestos del Shitake conocido como EP3 es un antiviral y un inmunoestimulante. Los investigadores esperaban que este compuesto fuera también un polisacárido. Sin embargo, se descubrió que es una lignina.
La hepatitis B es una enfermedad que prevalece en la actualidad. Se considera que al menos 300 millones de personas están infectadas en todo el mundo, haciéndola la enfermedad más prevalerte en el planeta. Cerca del 30 % de los individuos infectados se hacen pacientes con hepatitis crónica activa, en los cuales la enfermedad puede llevarlos gradualmente a cirrosis hepática, insuficiencia hepática y cáncer del hígado. El interferón es solamente efectivo en aproximadamente el 40 % de los casos.
El Shiitake también es útil contra parásitos, los virus del herpes simplex y zoster.

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