Efectos terapéuticos del ácido fítico

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara.


Los cereales y las legumbres (frijoles, chícharos) tienen un tipo de fibra insoluble especialmente en la parte externa del salvado. El salvado contiene un azúcar muy importante llamado ácido fítico. Al llamarse ácido fítico nos da la impresión de que es similar a ciertos ácidos como el ácido nítrico o el ácido sulfúrico.

Hay muchos ácidos que son benéficos para nuestra salud, como por ejemplo el ácido fólico. En este caso, la palabra ácido sólo se refiere a la estructura química y no indica el grado de acidez.

El ácido fitico se encuentra en forma natural en la mayoría de los cereales, nueces, legumbres y semillas aceitosas en cantidades que van desde el 1% al 5% de la planta. Además al actuar como un antioxidante, el ácido fítico puede proteger a las células de ciertas reacciones dañinas.

Para dar un ejemplo, puedo mencionar que el hierro, aunque es necesario para que funcionen los glóbulos rojos, puede causar daño en cantidades excesivas.

El ácido fítico puede prevenir que el exceso de hierro interactué con y dañe a las células. El ácido fítico puede hacer esto al rodear y escudar o quelar a los átomos del hierro. En términos químicos puedo decirles que quelar es la capacidad de una molécula como el ácido fítico de rodear a un átomo de hierro evitando en forma efectiva que interaccione con otras estructuras celulares.

El ácido fitico tiene una gran afinidad por el hierro, quelándolo y previniendo que reaccione con el oxígeno. Cuando el hierro recciona con el oxígeno, se forman unas moléculas muy reactivas llamadas radicales libres. Así que el ácido fítico está actuando como un antioxidante porque ha inactivado al oxidante, en este caso el hierro.

Varios investigadores nos preguntamos si el beneficio de consumir fibra vegetal en realidad viene del contenido de ácido fítico.
Debido a que el ácido fítico se concentra en el salvado (capa externa de las semillas) en los cereales, tales como el arroz, el trigo y el centeno, el proceso normal de moler que quita el salvado también disminuye el contenido total de ácido fítico de la semilla.
Esa es la razón por la que son deficientes en ácido fítico todos los alimentos refinados hechos de cereales. El ácido fítico en una importante forma de almacenamiento del fósforo, un nutrimento necesario para las semillas germinantes y todas las células. El fósforo en una parte clave de una molécula muy importante en todas las células: el ATP. El ATP o adenosin trifosfato es la molécula que almacena energía en todas las células. Sin él, las células dejarían de funcionar y el organismo del cual forman parte estas células, moriría. Esto también se aplica a los animales, las plantas y cualquier cosa que esté viva. Así que el ácido fítico, nos suministra el fósforo que es un ingrediente crítico energético, además de sus características antioxidantes ya mencionadas. Desde hace muchos años, sabemos que el asbesto causa fibrosis y cáncer en los pulmones. La fibrosis es la formación de tejido fibroso como un proceso reactivo en respuesta a un irritante como el asbesto. Parece que el daño oxidativo (del radical libre superóxido) juega un papel crucial en los primeros pasos en la historia del daño pulmonar inducido por el asbesto. Esto sucede por varios mecanismos: con el simple hecho de causar inflamación, el asbesto induce la formación de superóxido. También el hierro presente en el asbesto cataliza o causa la formación de superóxido a través de la reacción de Fenton.

Ya que el ácido fitico puede quitar el hierro e inactivar a los radicales libres, reduce el daño tisular durante la inflamación. No sólo reduce a los radicales libres y al resultante daño al ADN, sino que el ácido fítico también disminuye la inflamación y la fibrosis resultante en los pulmones de los animales expuestos al asbesto.

Los cálculos renales afectan del 1 al 5 % de la población. Este tipo de cálculos están causados por una acumulación anormal de substancias cristalinas. La mayoría de los cálculos renales están compuestos de oxalato de calcio y fosfato de calcio. Se localizan típicamente en los cálices o en la región pélvica de los riñones. Pueden pasar hasta la vejiga y la uretra y ser expulsados.
En la mayoría de los pacientes que sufren de cálculos renales hay una recurrencia del problema. Desde el siglo pasado ha habido un incremento en la incidencia de cálculos renales en Europa y Norteamérica. Tal incremento coincide con el desarrollo industrial y con los cambios de hábitos alimenticios. Como ya he mencionado antes, los granos contienen mucho ácido fítico. Por ejemplo, el maíz puede llegar a contener hasta el 6% de ácido fítico. Estudios experimentales han demostrado que el ácido fítico es efectivo para prevenir la formación de cristales de calcio.

El ácido fítico fue usado desde 1958 para prevenir y tratar la formación de cálculos renales. El Dr. Philip H. Henneman de la Escuela de Medicina de Harvard utilizó exitosamente el ácido fítico para tratar una enfermedad que está asociada con una alta frecuencia de cálculos renales; esta enfermedad se llama hipercalciuria idiopática.

Estudios epidemiológicos han demostrado que la ingesta de fibra puede reducir el riesgo de la insuficiencia coronaria. Cuando las plaquetas se pegan, forman coágulos de sangre, los cuales son una de las principales causas de ataques cardiacos subsecuentes. Muchos estudios han demostrado que inhibiendo la función de las plaquetas puede prevenirse la formación de coágulos sanguíneos.

Varios investigadores han estudiado la capacidad del ácido fítico para inhibir la agregación plaquetaria. Primero se utilizaron modelos animales in vivo y luego se hicieron experimentos con sangre entera humana in vitro. La agregación plaquetaria se midió en el plasma rico en plaquetas de los animales. Las ratas tratadas con ácido fítico mostraron una inhibición del 45% de la agregación plaquetaria.

Esta fuerte actividad antiplaquetaria del ácido fítico indica que puede encontrar su aplicación clínica para reducir el riesgo de enfermedades vasculares.

La función antioxidante del ácido fítico lo hace ideal para controlar el daño hecho al músculo cardiaco durante un ataque. Después del ataque cardiaco hay un daño que se debe a la isquemia. Los vasos sanguíneos pueden estar bloqueados por coágulos o pueden temporalmente constreñirse y se detiene el flujo sanguíneo. Pero se pueden salvar las células musculares cardiacas si el área se llena exitosamente con sangre oxigenada (reperfusión).

Paradójicamente la reperfusión y de esta manera el resuministro de oxigeno, aunque es un esfuerzo bien intencionado para salvar a las células musculares que estén muriendo, puede ella misma causar más daño. Esto se llama lesión de la reperfusión. Aunque el oxígeno es necesario para la vida puede ser muy tóxico cuando no está controlado. Recordemos que el oxígeno está involucrado en muchas reacciones vía la oxidación que produce radicales libres. Un antioxidante es una substancia antagónica a la oxidación y el ácido fítico tiene propiedades antioxidantes.

Algunos estudios experimentales en los que se utilizó el ácido fítico se pudo demostrar el beneficio del ácido fítico en ataques cardiacos. El ácido fítico mejoró la función ventricular, redujo los niveles de la enzima clave creatinina quinasa y disminuyó la peroxidación lipídica. Recordemos que la peroxidación lipídica es el daño en las membranas celulares causado por los radicales libres.

Todavía muchos consideran que un nivel elevado de colesterol total y triglicéridos es un factor importante de riesgo para la ateroesclerosis y la insuficiencia coronaria. En el Instituto Linus Pauling se evaluó el efecto del ácido fítico. Encontraron que en los animales con una dieta enriquecida con colesterol sus niveles de colesterol total disminuyeron en un 19% y los niveles de triglicéridos en un 65% cuando se les agregó el ácido fítico a la dieta.

Varios estudios han demostrado que en las personas con niveles altos de colesterol, también tienen niveles altos de zinc comparados con el cobre. El ácido fítico realmente normaliza la relación zinc-cobre.

Datos recientes de diferentes laboratorios señalan el hecho de que el ácido fítico aumenta la expresión del gene supresor de tumores p53 hasta 17 veces. Junto con esta expresión incrementada del p53, hay una reducción en la proliferación celular y una mejoría en la diferenciación celular. En biología se sabe que las células cancerosas más maduras son menos agresivas.

La expresión disminuida del p53 también está asociada con la resistencia de los tumores a la quimioterapia. De esta manera al aumentar la expresión del p53, el ácido fítico está estableciendo su papel como un agente coadyuvante. Se ha demostrado que los agentes quimioterápicos estándares son más efectivos si se usan junto con agentes que mejoren la expresión del gen p53.

Por otro lado, los glóbulos rojos de la sangre transportan el oxígeno a todas las partes del cuerpo mediante una proteína que contienen llamada hemoglobina. Los glóbulos rojos normales contienen sólo hemoglobina normal y tienen una forma parecida a un disco, pero son muy flexibles y fluyen fácilmente a través de los vasos sanguíneos pequeños. En la enfermedad de las células falciformes, los glóbulos rojos contienen hemoglobina S, que les hace cambiar su forma a la de una hoz (hematíes falciformes) cuando han liberado el oxígeno. Estos glóbulos rojos falciformes no son flexibles y forman tapones en los vasos sanguíneos pequeños, produciendo una interrupción de la circulación de la sangre que puede dañar a los órganos de cualquier parte del cuerpo.

Los glóbulos falciformes tienden a quedar atrapados y a ser destruidos en el hígado y en el bazo. Como consecuencia, se produce una falta de glóbulos rojos, o anemia, la cual, en casos graves, puede provocar palidez, dificultades respiratorias y cansancio. Desde el punto de vista de la medicina alópata, la hemoglobina S (falciforme) persiste toda la vida y no hay tratamiento que pueda normalizarla.

Cuando se administra por vía oral el ácido fítico y lo absorben los glóbulos rojos se produce un cambio. Este cambio consiste en que aumenta la facilidad para que los glóbulos rojos liberen su oxígeno.

Se ha observado experimentalmente que al disminuir la concentración de hemoglobina S se reduce esta deformación de los glóbulos rojos permitiendo que las células sobrevivan por un periodo más largo de tiempo. Al saturar a las células falciformes con ácido fítico se produce entonces una reducción en la concentración de la hemoglobina S y una inhibición de la deformidad.

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