La taurina: ese aminoácido desconocido

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Coordinador del Diplomado en Acupuntura de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.


Actualmente es muy común que se piense que las causas de muchas enfermedades surgen desde adentro de la persona, es decir, por los desequilibrios de los nutrientes y las reacciones del cuerpo a los cambios ambientales. La gente ha comenzado a tomar responsabilidad directa por su salud y nuestro interés en la nutrición es un símbolo de este cambio saludable de actitud.

La causa de la enfermedad en el hombre está en el hombre. Los aminoácidos son de lo más útil en psiquiatría porque son precursores de los neutrotransmisores el "lenguaje" químico del cerebro. Medir el contenido de los aminoácidos plasmáticos ha ayudado a identificar desequilibrios químicos específicos asociados con la depresión, la esquizofrenia, la ansiedad y el insomnio.

Los aminoácidos también son útiles en medicina general, en problemas como la diabetes, la obesidad, la anorexia, la caída del pelo y las alergias.

Todas estas enfermedades se entienden mejor con la prueba de los aminoácidos.

Los desequilibrios bioquímicos de los aminoácidos, se encuentran comúnmente en todas estas enfermedades y muchas otras. Los aminoácidos son tan centrales en la salud que la mayoría de las enfermedades alteran su desequilibrio. Los aminoácidos también son útiles en la cirugía.

Parece que al estudiar intensamente a las vitaminas y los minerales, hemos olvidado a los aminoácidos, los cuales, son igual de importantes que los anteriores.

Los aminoácidos son nutrientes igual de importantes que las vitaminas, los minerales y las enzimas. Sin embargo, por alguna razón no escuchamos ni leemos frecuentemente artículos que cubran esta información.

Los aminoácidos forman el alfabeto de las proteínas. Actúan de la misma manera en que las letras forman palabras y oraciones. Los aminoácidos forman péptidos, los péptidos forman polipéptidos y por último los polipéptidos forman a las proteínas. Conocemos por lo menos 22 aminoácidos diferentes.

La taurina es un aminoácido que ocurre en forma natural en el cuerpo y en la comida (principalmente en la proteína animal). Su nombre se deriva de Bos Taurus (bilis de buey) de la cual fue por primera vez aislada hace más de 150 años. La Taurina difiere de la mayoría de los otros aminoácidos, en que no se incorpora a las proteínas. Existe como un aminoácido libre en la mayoría de los tejidos animales y es uno de los aminoácidos más abundantes en el músculo, las plaquetas, y el sistema nervioso en desarrollo.

Aunque el cuerpo gasta mucha energía concentrada en la taurina en varios tejidos, los científicos, no están completamente seguros, de cuáles son las funciones de la taurina. Hay evidencias de que sirve como un neurotransmisor (un mensajero químico para el sistema nervioso), un regulador de la sal y del equilibrio del agua dentro de las células y un estabilizador de las membranas celulares. La taurina participa en la desintoxicación de químicos extraños y también está involucrada en la producción y la acción de bilis.

Ya que cada una de estas funciones es esencial par la buena salud, una deficiencia de la taurina podría presumiblemente llevarnos a problemas importantes de salud.

La taurina no es considerada típicamente como un aminoácido esencial puesto que puede ser manufacturada en el cuerpo del aminoácido cisteína. Consecuentemente los médicos convencionales rara vez consideran la necesidad de un complemento de taurina. Sin embargo, hay situaciones en las cuales, la deficiencia de taurina puede ocurrir. Por ejemplo, los niveles plasmáticos de taurina declinan significativamente en los infantes alimentados con leche enlatada que no haya sido complementada con taurina.

Una deficiencia puede también ocurrir en pacientes que reciben alimentación IV a largo plazo. Los estudios en animales han demostrado que los niveles sanguíneos de taurina declinan con el avance de la edad. Además, ciertas enfermedades pueden estar asociadas con deficiencias de ( o los requerimientos aumentados de) este aminoácido. Se ha demostrado que la taurina es de valor en el tratamiento de varias enfermedades comunes y porque funciona, sobre tal nivel bioquímico básico, su potencial terapéutico merece un escrutinio más detallado.

Con relación a la enfermedad cardíaca, podemos decir que la taurina comprende más de 50% de los aminoácidos libres en el corazón. La taurina mejoró la fuerza del músculo del corazón, previno el desarrollo de una cardiomiopatía (una enfermedad del músculo cardiaco) en animales.

7 pacientes humanos con insuficiencia cardíaca congestiva debido a una enfermedad de las válvulas cardíacas, fueron tratados, con taurina, 2 gramos 2 veces al día. Todos los pacientes se habían deteriorado a pesar del tratamiento con digitales y diuréticos. Después de recibir la Taurina, 5 de los 7 pacientes mostraron una mejoría marcada en los, signos clínicos, y en los síntomas, dentro de 3 a 21 días. La mejoría se mantuvo mientras que se continuó con la taurina (3-12 meses en el momento de la publicación, y en algunos casos se pudieron reducir o suspender los medicamentos convencionales.

En un estudio doble ciego, 58 pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva recibieron Taurina (2 gramos, 3 veces al día) o un placebo, cada uno por 4 semanas. Después del tratamiento con taurina, hubieron mejorías importantes en la disnea, las palpitaciones, inflamación y funcionamiento general, mientras que no ocurrió ninguna mejoría importante durante el período del placebo. La Taurina fue efectiva independientemente de si los pacientes estaban tomando digitales o si la insuficiencia cardíaca era debida a un flujo sanguíneo dañado o a una enfermedad de las válvulas cardíacas.

Pasando a las enfermedades de los ojos, hemos visto que se encuentran altas concentraciones de taurina en la retina del ojo, donde parece que funciona como un "buffer celular'' -protegiendo a las células retinales, de los efectos dañinos de la luz ultravioleta y las substancias tóxicas.

La importancia de la taurina para el funcionamiento de la retina ha sido demostrada en estudios animales. En gatos, si se les daba una dieta deficiente en taurina, se les producía una degeneración de los fotoreceptores (los componentes celulares retinales que reconocen y reaccionan a la luz). Los monos deficientes de taurina también desarrollaron anormalidades de los fotoreceptores, lo mismo que agudeza visual dañada.

La inducción de deficiencia de taurina en ratas produjo cambios patológicos en el ojo, que semejaban al daño causado por una exposición excesiva a la luz.

Estos estudios sugieren que la taurina juega un papel importante en la defensa contra los daños por la luz.

Cuando los pacientes pediátricos fueron alimentos IV por largos períodos de tiempo, desarrollaron concentraciones subnormales plasmáticas de taurina y una función visual anormal (medida con un electroretinograma). Después de que los niños fueron complementados con taurina, su visión regresó a la normalidad en la mayoría de los casos. Los individuos ancianos pueden también estar en riesgo de desarrollar una deficiencia de taurina, porque su ingesta de proteína puede ser inadecuada. Es por eso, posible que - aunque no probado todavía - en la degeneración macular relacionada con la edad, la causa más común de la pérdida visual en los ancianos esté relacionada en parte con las deficiencias de taurina. Porque la taurina es segura y barata, generalmente se recomienda a los pacientes con degeneración macular.

En otro padecimiento en el que hemos visto que es útil este aminoácido, es en la diabetes, donde la concentración de taurina en el plasma y las plaquetas fue significativamente más baja en un grupo de diabéticos, insulinodependientes, que en individuos sanos. La agregación plaquetaria fue también excesiva en los pacientes, con diabetes. Cuando a estos individuos se les dieron 500 mg. de taurina 3 veces al día durante 90 días, los niveles de taurina y la agregación plaquetaria se pusieron normales.

Estos hallazgos sugieren que los diabéticos insulinodependientes, son deficientes en taurina y que esta deficiencia causa una actividad excesiva de las plaquetas. La hiperactividad de las plaquetas puede contribuir a algunas complicaciones de la diabetes, particularmente la ateroesclerosis y el daño renal. Además, la deficiencia de taurina juega un papel importante en el desarrollo de la cardiomiopatía y la enfermedad retinal, ambas de las cuales, son comunes entre los diabéticos. La complementación con Taurina puede por eso ayudar a prevenir algo del daño orgánico que ocurre en los diabéticos insulinodependientes. La prevalencia de la deficiencia de taurina en los diabéticos no insulinodependientes no se conoce hasta este momento.

Por otro lado, una aplicación más de este nutriente se encuentra en los cálculos biliares donde la taurina es un componente normal de la bilis. Aunque no hay que olvidar que la glicina y la metionina son los otros aminoácidos esenciales para funcionamiento adecuado de la vesícula biliar.

La taurina se enlaza a cierta sales biliares, y por ello mejora su habilidad de digerir la grasa. Los estudios animales han demostrado que la complementación con taurina puede inhibir la formación de cálculos biliares.

Este efecto puede ser debido a una mejoría en el flujo de la bilis o a un cambio en la composición química de la bilis. La terapia con taurina no ha sido todavía estudiada en humanos; sin embargo, puede con el tiempo demostrarse que tiene un papel en la prevención y el tratamiento de cálculos biliares. Además también se ha demostrado que la formación y la excreción de bilis sí aumentan con los complementos de taurina. Las mujeres tienen una habilidad menor para hacer taurina.

Fibrosis quística.- La fibrosis quística frecuentemente resulta en una deficiencia de ácidos grasos esenciales y otros nutrientes solubles en grasa. Estas deficiencias pueden a veces ser corregidas por la administración de enzimas pancreáticas. Sin embargo, algunos pacientes con fibrosis quística también tienen una anormalidad de la función biliar que resulta en una mala absorción de las grasas. Esta anormalidad parece ser debida en parte a una deficiencia de taurina, la cual juega un papel clave en la acción digestiva de la bilis. En un estudio, 8 pacientes con fibrosis quística y mala absorción de grasas recibieron taurina (30 mg por kilo de peso por día) o un placebo, cada uno por una semana. La complementación con taurina mejoró significativamente la absorción de las grasas. En otro estudio se reportaron resultados similares.

Otro padecimiento en el que puede utilizarse la taurina como terapia nutricional, es en la epilepsia donde se ha demostrado que la taurina disminuye la frecuencia de las crisis convulsivas de la epilepsia en varios modelos animales. La taurina ha demostrado también una 'actividad anti-epiléptica definitiva potente y de larga duración' en un grupo de epilépticos que no respondieron a los medicamentos convencionales. Este efecto antiepiléptico fue visto en la taurina a dosis entre 200 y 1500 mg. al día. La taurina se encuentra principalmente en las áreas de alta actividad eléctrica, tales como el ojo, el cerebro y el corazón. La función más importante de la taurina, es estabilizar las membranas de las células nerviosas. Si la membrana de la célula está eléctricamente inestable, la célula nerviosa puede disparar demasiado rápido y erráticamente, lo cual puede causar algunas formas de epilepsia. Otra teoría de la epilepsia sostiene que es causada por cantidades anormales de ácido glutámico en el cerebro. De acuerdo a esta teoría, la taurina trabaja normalizando los niveles de ácido glutámico. Algunos estudios demuestran que la falta de taurina durante las 2 primeras semanas de vida, afecta permanentemente el nivel de algunos aminoácidos en el cerebro. El nivel aumentado de ácido glutámico puede hacer a un organismo más propenso a las crisis convulsivas durante ciertas situaciones de estrés, tales como una fiebre alta, estimulación excesiva, trauma, cambios dietéticos o cualquiera de estas circunstancias en combinación con factores genéticos o daño cerebral. Otros investigadores no están de acuerdo y dicen que han encontrado que la taurina, no es de beneficio en algunos casos de epilepsia. Se requiere de investigación adicional para determinar cuáles de los muchos tipos de epilepsia que existen, pueden responder a la taurina y cuales son las dosis óptimas.

También se han hecho estudios con relación al uso de la taurina en el síndrome de abstinencia del alcohol. A 22 pacientes hospitalizados por síndrome abstinencia por alcohol se les dio la taurina. Se les dio un gramo 3 veces al día por siete días. De estos pacientes solamente el 14% desarrolló delirio y alucinaciones ( síntomas severos de la abstinencia del alcohol), comparado con 45% de un grupo de pacientes similares que no recibieron taurina. La taurina también disminuye las molestias en el síndrome de abstinencia por adicción a la morfina.

Podemos decir en lo que se refiere a la toxicidad, que la taurina es generalmente bien tolerada. No se han reportado serios efectos colaterales a las dosis terapéuticas usuales de 1-3 gramos al día. Los pacientes con enfermedad hepática han sido tratados con taurina con hasta 18 gramos durante 6 meses (para aliviar los calambres musculares, dolorosos), sin problemas aparentes.

A pesar de los muchos estudios clínicos, la verdad es que la dosis óptima de taurina no se conoce. Los médicos orientados en la nutrición generalmente prescriben de 500 a 1000 mg, 2 a 3 veces al día, para adultos.

En palabras sencillas podemos afirmar como una conclusión que se ha demostrado que la taurina es segura y también es un tratamiento efectivo para la insuficiencia cardíaca congestiva. La investigación adicional sugiere que puede ayudar a prevenir la degeneración macular, los cálculos biliares, y las complicaciones de la diabetes. La taurina mejora la absorción de grasas en algunos individuos con fibrosis quística.

La taurina puede prevenir las crisis epilépticas en algunos casos, pero la investigación es conflictiva. Los vegetarianos, los ancianos y la gente con síndromes de mala absorción pueden necesitar taurina adicional.

R e f e r e n c i a s .
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