El efecto terapéutico del ácido alfalipóico sobre la enfermedad cardíaca

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Profesor de Farmacología y Coordinador de los Diplomados en Medicinas Alternativas de la Universidad de Guadalajara.


En los últimos años se ha hablado e investigado mucho sobre el efecto benéfico de los antioxidantes. En la actualidad, sabemos que estas substancias naturales nos ayudan a neutralizar a los radicales libres, los cuales, pueden causar hasta el 90 % de todas las enfermedades degenerativas crónicas que sufre la humanidad en la actualidad. Los complementos que contienen antioxidantes son útiles para neutralizar a estos radicales libres y como consecuencia para conservar la salud. La verdad es que no existe ningún antioxidante sencillo perfecto, aunque el ácido alfalipóico se acerca a ese ideal. Los antioxidantes nutricionales son compañeros que trabajan juntos. Las vitaminas C, A y E son vitaminas esenciales, lo mismo que antioxidantes. Sin embargo, todos trabajan mejor cuando el ácido alfalipóico está presente en niveles en los que puede ser usado como antioxidante, y no meramente enlazado como una coenzima. Podríamos pensar que el ácido alfalipóico es el antioxidante ideal porque es soluble en ambos, en el agua y en la grasa, porque trabaja dentro y fuera de las células, porque participa en el ciclo redox (reducción-oxidación) al desbaratarse en Acido Dehidrolipóico, el cual recarga a otros importantes antioxidantes y elimina varios radicales libres y especies de oxígeno reactivo. Juntos, el equipo es efectivo contra casi todas las especies de radicales libres. Otra característica que tiene el ácido alfalipóico es que también acaba con los radicales libres hidroxil e hipoclorosos. Inclusive el ácido alfalipóico puede parcialmente reemplazar la necesidad dietética de las vitaminas E y C.

Es muy importante recordar que la mayoría de los antioxidantes, como la vitamina E y la vitamina C poseen moléculas demasiado grandes para pasar a través de la membrana celular y por esta razón solamente ofrecen protección contra los radicales libres en la parte de afuera de las células. En cambio, el ácido alfalipóico tiene una estructura muy pequeña, lo cual, le permite deslizarse a través de las membranas celulares proporcionando una protección antioxidante en ambos lados de la célula, el interno y el externo. Como ya lo mencioné el ácido alfalipóico es un destructor de los radicales libres excelente, ya que es soluble en agua y en grasas. Trabaja dentro y fuera de las células. Este ácido es primero una coenzima en el proceso metabólico y es necesario para la conversión de glucosa en energía (ATP). El ácido alfalipóico no sólo termina con los radicales libres, sino que también puede regenerar a otros antioxidantes en el cuerpo permitiéndoles continuar barriendo con los radicales libres.

El ácido alfalipóico protege contra las enfermedades cardíacas por 2 mecanismos; uno es a través de su papel de antioxidante y el otro es por su papel metabólico.

Desde el punto de vista metabólico, el ácido alfalipóico puede disminuir los niveles de colesterol total sanguíneo hasta un 40 % y el colesterol en el tejido aórtico hasta en un 45 %. Como un antioxidante tiene varias funciones, entre las que destaca que juega un papel muy importante en mantener a la vitamina E en la forma activa que se requiere para proteger contra las enfermedades cardíacas.

En 1960, un médico ruso, el Dr., C. Dojama descubrió que el ácido alfalipóico es un agente antiaterogénico ya que activa las enzimas oxidorreductivas involucradas en la degradación de la grasa. Otros investigadores rusos demostraron que el ácido alfalipóico mejora la cantidad de oxígeno que realmente llega al corazón. El ácido alfalipóico mejora la llegada de oxígeno en el corazón hasta en un 72 %, hasta en un 148 % en la aorta y hasta un 128 % en el hígado.

En la actualidad, ya sabemos que la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad juega un papel clave en la patogénesis de la aterosclerosis. Varios estudios clínicos han demostrado que los antioxidantes protegen a las lipoproteínas de la oxidación (Kagan, V., Freisleben, H., Tsuchiya, M., Forte, T., Packer, L. "Generation of probucol radicals and their reduction by ascorbate and dihydroa-lipoic acid in human low density lipoproteins. Department of Molecular and cell Biology. University of California, Berkeley. Free Radical Res. Community 1991; 15(5): 265-76). El ácido alfalipóico recicla a la vitamina C y a la vitamina E y tiene un efecto sinérgico con estos antioxidantes para detener el daño producido por los radicales libres (Zhang, Hwang, Sevanian & Dwyer "Dependence of the LDL Oxidative Susceptibility on the LDL Cholesterolprotein Ratio and a-tocopherol Content in Human Plasma" Oxidants and Antioxidants in Biology. Oxygen Club of California, Annual Meeting, March 1995). Los estudios clínicos demuestran que el ácido alfalipóico es efectivo para proteger los tejidos del hígado, del cerebro, de la piel y del corazón contra la peroxidación lipídica. Inclusive, después de solamente 2 semanas de tomar complementos de ácido alfalipóico, se han visto respuestas de las más dramáticas en el hígado. Los tejidos cardíacos tardan un poco más en responder (Serbinova, E., Shamsuddin, K. et al. "Thioctic Acid protects against ischemia-reperfusion injury in the isolated perfused Langendorf Heart" Free Radical Res. Comms. 1992, Vol. 17; 1, 49-58). También se ha podido demostrar científicamente que al aumentar las concentraciones tisulares del ácido alfalipóico antioxidante, se disminuyen las concentraciones de carbonilos de apolproteína B. Así mismo se inhibe la pérdida de grupos libres de SH de apolproteína B. Por otro lado, el ácido alfalipóico tiene una propiedad muy importante; previene que la glicolización de la hemoglobina y previene la oxidación del hierro sérico.

Tal vez una de las acciones terapéuticas que tiene el ácido alfalipóico es que acelera la recuperación después de una embolia o un ataque cardíaco, al prevenir el daño causado por los radicales libres. A través de varios estudios, se ha podido demostrar que el ácido alfalipóico previene el daño tisular después de 40 minutos de isquemia y 20 minutos de reperfusión. La recuperación mecánica de los corazones del grupo tratado con ácido alfalipóico fue del 68 % comparada con el 34 % de recuperación del grupo control (Azzadnazari, H., Simmer, G., Freisleben, H.J., et al. "Cardioprotective efficiency of dihydroa-lipoic acid in working rat hearts during hypoxia and reoxygenation. Arnzmeimittel-Forsch, 1993, 43:425-432).

Lo que más se ha difundido es que las probabilidades de sobrevivir a un Accidente Vascular Cerebral aumentan casi 400 % con el uso del ácido alfalipóico. Otros estudios sugieren que se puede obtener una protección similar en los casos de ataques cardíacos.

Como un nutrimento cardioprotector, el ácido alfalipóico nos da por lo menos 3 diferentes clases de beneficio. En primer lugar, ayuda a prevenir ciertos cambios indeseables en la sangre que están asociados con el fumar y la diabetes; dos de los principales factores de riesgo para sufrir de un problema cardíaco (Scheer, B., Zimmer, G. "DHLA prevents hypoxic/reoxygenation and peroxidation damage in rat heart mitochondria. Archives Biochem Biophys, 1993, 302; 385-390) Otro forma de protección que nos ofrece el ácido alfalipóico es la normalización de la presión sanguínea. Un descubrimiento interesante es que ácido alfalipóico puede inclusive ayudar al metabolismo de las vitaminas B, tal es el caso de la tiamina y la riboflavina.

En tercer lugar, el ácido alfalipóico puede mejorar la recuperación de la función cardíaca por sí solo y también al trabajar, como ya lo mencioné con la vitamina E haciéndola más efectiva (Haramaki, N., Packer et al "Cardiac recovery during post-ischemic reperfusion is improved by combination of vitamin E with dihydrolipoic acid" Biochemical and Biophysical Research, 1993, Vol. 196, No. 3, 1101-1107).

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